¿Otra oportunidad?

Por Luza Alvarado el Jueves, Septiembre 24th, 2009 , 8:12 pm

retenerCada vez que la Pelirroja y yo nos sentamos en un café para hablar de nuestras vidas,  terminamos discutiendo sobre nuestras recaídas con los hombres.

Resulta que la Peli (rroja) está a punto de volver con su ex marido, un abogado chilango con ínfulas de aristócrata italiano que le hizo la vida miserable el último año de matrimonio. Cuando por fin se separaron, ella pasó varios meses saltando de un psicólogo a otro y tomando antidepresivos. Como era de esperarse, el abogado se volvió a casar con una burócrata cuarentona de lo más aburrida (con una pésima operación de nariz, por cierto). A ella le urgía casarse porque sentía que ya se le había ido el tren, y qué mejor víctima que un divorciado con muchas ganas de demostrar que su separación había sido como quitarle un pelo a un gato.

Por supuesto, no duraron ni un año. Apenas habían terminado de firmar el acta de divorcio cuando el mentado abogado ya le estaba hablando a la Peli: “Princesa, vamos a comer, tú sabes que estamos hechos el uno para el otro.”

–      ¡Qué se piensa ese estúpido! –le dije.

–      Ningún estúpido –lo defendió la Peli–. Yo tampoco lo he superado y quiero volver con él.

Sí, esa es la más absoluta y horrible realidad. Por más daño que nos hagan, es difícil superar a un hombre al que amamos a pesar de su torpeza para resolver los problemas emocionales. Y también los domésticos: yo estaba a punto de darle un sermón a la Pelirroja cuando sonó mi celular. Era mi ex, que si le ayudaba con la instalación de su lavadora.

–      ¿Ya ves que no soy la única? –me regañó la Peli.

–      Pero no es igual –le advertí–, yo sólo le voy a ayudar con su lavadora.

–      Sí, ajá… ¿Y cuando te hable para que le dobles sus calcetines? Seguro irás al rescate como hiciste durante tres años. No inventes, ya déjalo crecer y date la oportunidad de conocer a alguien menos… menos huevón.

Oops! Silencio incómodo. La Peli tenía razón: mi ex se había instalado en su papel de inútil porque yo le resolvía todo.

–      Está bien, acepto, yo también la regué. Pero es que… – cuando la Peli vio mi cara de fémina debilucha, me interrumpió:

–      ¡Ah! Ahora lo entiendo todo. Con que quieres ser tú la que estrene su sábanas de soltero, ¿no?

No le contesté, pero mi gesto de “ya qué, la carne es débil” lo decía todo. Aunque me había separado de mi ex hacía dos meses, todavía reaccionaba como caballo de hipódromo cuando sonaba mi celular y era él pidiéndome cualquier favor. Yo sabía que eso es exactamente lo que no se debe hacer, pero quería darme el gusto de ser yo la que marcara el territorio.

La Peli y yo nos despedimos con un abrazo para darnos valor. Ella volvería con su abogado antes de 24 horas, eso era seguro. Y yo, solidariamente (ja-ja), también me lancé a recaer.

¿La lavadora? Muy bien, gracias. La que quedó medio mal fui yo, confundida y suspirando porque no sé cómo empezar a olvidarme de mi ex.

¿Será que todavía confiamos en que la gente merece una segunda oportunidad? ¿O será que no queremos desacostumbrarnos a ellos porque agarrarles la onda nos costó muchas lágrimas y discusiones?

En cualquiera de los casos, la Peli y yo somos una vergüenza para las seguidoras de Por qué los hombres aman a las cabronas.


Comentarios



  1. matedeluna26

    que hay peor que un matrimonio de porqueria?, el mismo hombre pero sin responsabilidades!!!!por dios!!! es mejor volverse una maldita,sacar el latigo,y darle unos cuantos en las pompis!!! despues,a buscarse una vida propia,my god!!!!!

    Publicado el Diciembre 30, 2009, 11:46 am Informar Abusos

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