Cada año, a principios del mes de junio, llega a mi casa una carta. En una discreta y amable tarjeta, mi ginecólogo me recuerda, con su puño y letra, que es momento de hacerme el chequeo anual. (Me encanta ese detalle, ya casi nadie se molesta en escribirte una tarjeta a mano y enviarla por correo.)
Aún cuando el doctor no me enviara el recordatorio, tengo muy presente que nuestro encuentro en junio es un compromiso impostergable. Sin embargo, estamos a fin de mes y no he ido a mi chequeo. Podría decir que he tenido mucho trabajo o que los compromisos familiares no me lo permiten, pero son pésimos pretextos. La verdad, no he ido por desidia y porque siempre hay un miedito latente ante algún diagnóstico desfavorable. Insisto, no hay pretexto; cuando algo en serio nos duele, no lo pensamos dos veces y de inmediato vamos al doctor.
No sé si a ustedes les pase igual, pero cuando traigo en la cabeza algo sin resolver, por todas partes me llegan señales o signos que me recuerdan la importancia del caso. Así me ha ocurrido con la postergación de mi visita al ginecólogo. La primera señal fue un programa de radio donde hablaban sobre las diferencias entre Oriente y Occidente. Una de ellas es, justamente, la cultura de la salud: los orientales actúan de manera preventiva (mantener la salud) y nosotros, los occidentales, de forma remedial (recuperar la salud perdida). Lo que decía el sociólogo es que el sistema de salud remedial/occidental cuesta más dinero, más energía y, por supuesto, más vidas.
La segunda señal fue menos… indirecta: a una de mis amigas le detectaron unas bolitas en los senos. Le harán una pequeña cirugía y una biopsia. Obviamente está muy asustada: “Según yo, estos problemas le deberían de ocurrir a la generación de mi madre, no a nosotras. Soy muy joven para esto”. Sin embargo, también está muy arrepentida de haber postergado la revisión. Se detectó las bolitas hace un par de años, cuando tuvo una serie de desajustes hormonales y emocionales: “Entonces me dolía pero no le di importancia; cuando bajé de peso disminuyó la molestia y pensé que el problema había desparecido. Si el año pasado hubiera ido al ginecólogo, tal vez hoy no estaría con esta angustia”, concluye.
Y la entiendo, a mí me paso algo similar. Afortunadamente, mi madre me escuchó hablar de ello por teléfono y al día siguiente me llevó de las greñas al doctor. Con una dieta estricta de desintoxicación y algunos medicamentos naturales, el problema se solucionó. Pero no ha desaparecido por completo. (A veces pienso si me estaré boicoteando. Quizás es desidia o falta de autoestima. O soberbia… Yo qué sé, pero no está bien. =S)
A veces pensamos que los chequeos anuales pueden dejarse para después. Y es que todo en el ambiente ha hecho que le pongamos más atención a otros asuntos que a nuestros ciclos vitales; es como si, durante siglos, nuestra cultura hubiese procurado que nos divorciáramos de nuestro cuerpo, que lo negáramos o lo ocultáramos porque “era el vehículo del pecado”. El tema es bien complejo, pues esta negación cultural del cuerpo también nos ha llevado a ignorar que necesita cuidados, cariño, atención.
Hay quien no quiere ir al ginecólogo porque teme escuchar malas noticias. Pero hay también quien teme al simple hecho de que un médico, por más profesional que sea, vulnere la barrera de la intimidad.
Y tú, ¿tienes algún temor cuando vas al ginecólogo? ¿Por qué?
¿Quién le teme al ginecólogo?
Comentarios
-
231 a 240 de 240
- « anterior
- siguiente »
- ultima
-
231 a 240 de 240
- « anterior
- siguiente »
- ultima
Tu Opinión
Su actualización será compartida a través de Yahoo! Updates. Administrar actualizaciones

claugre_dosmiluno
quHola: claro que si que sigan adelante con esta antividad e es muy importante para su futuro en su vida actual
Publicado el Agosto 29, 2010, 7:53 pm Informar Abusos
luisf_robert
Yo confieso tenerle miedo al ginécológo, solo de pensar de entrar al consultario, sentarme en la sala de espera, las pacientas se me queden mirando pensando que estoy haciendo ahí, me pase a su consultario, me vea raro médico, me quiera inspeccionar y lo peor, me diga que me desnude y se sorprendería lo que vería. Y es que les confieso chicas:
SOY BIEN MACHO!!!
Publicado el Septiembre 4, 2010, 9:32 pm Informar Abusos